Con el despliegue de la histórica ley SB 54 y nuevas prohibiciones a bolsas de plástico en comercios, el estado fija metas estrictas y sanciones multimillonarias a la industria para frenar la contaminación.
En un firme intento por frenar la crisis de contaminación ambiental y transformar su modelo de consumo, California ha puesto en marcha un paquete de medidas regulatorias que imponen severos límites a los plásticos de un solo uso en supermercados, restaurantes y comercios minoristas.
La estrategia combina la entrada en vigor de normativas progresivas que prohíben totalmente bolsas de plástico en las cajas de cobro con el avance de la histórica ley SB 54. Esta última establece que para el año 2032, el 100% de los envases y empaques desechables distribuidos en el estado deban ser completamente reciclables o compostables.
A diferencia de intentos previos enfocados únicamente en el reciclaje del consumidor, las nuevas reglas imponen un esquema de responsabilidad extendida para los fabricantes e importadores. Las empresas empacadoras y marcas de consumo masivo deberán financiar de manera directa los sistemas de recolección y limpieza, aportando además cientos de millones de dólares anuales a un fondo estatal de mitigación ambiental.
El camino no ha estado exento de fricción. Mientras que agrupaciones ecologistas presionan para eliminar exenciones en empaques de alimentos frescos, diversos sectores industriales advierten sobre un incremento en los costos operativos de la cadena de suministro. Pese a las tensiones, el estado mantiene una postura firme que busca sentar un precedente nacional en la economía circular de Estados Unidos.

