La ciudad ya recibe pacientes de Estados Unidos y Canadá; ahora la industria quiere atraer a retirados extranjeros que puedan combinar atención médica, vivienda y bienestar en Baja California.
Para miles de personas que viven al otro lado de la frontera, viajar a Tijuana por motivos de salud no es una novedad.
La ciudad lleva años construyendo una industria alrededor de pacientes internacionales que llegan en busca de tratamientos médicos, dentales y procedimientos especializados.
Ahora el sector quiere ir un paso más allá.
La Coalición Internacional de Turismo Médico de Baja California plantea aprovechar la infraestructura médica de la región para atraer también a retirados de Estados Unidos y Canadá, mediante comunidades que integren vivienda, servicios de salud y bienestar.
La propuesta cambia la dimensión del negocio.
Ya no se trata únicamente de atraer a una persona durante unas horas para una consulta.
Se trata de convencerla de permanecer durante semanas, meses o incluso establecerse en la región.
Una frontera que también funciona como mercado de salud
La cercanía con California es uno de los principales activos de Tijuana.
Para un paciente estadounidense, la distancia física es corta y los servicios médicos de la ciudad pueden representar una alternativa frente a los costos de atención en su país.
Especialistas del sector mantienen a Tijuana entre los principales destinos de turismo médico para pacientes de Estados Unidos y Canadá. Un reporte reciente de AFN señala que la ciudad concentra entre 80 y 90 por ciento de los pacientes extranjeros atendidos en consultorios certificados de cirugía plástica.
La actividad, además, no termina en el consultorio.
El paciente necesita transporte, alojamiento, alimentación y, dependiendo del tratamiento, acompañamiento y recuperación.
Por eso el turismo médico genera una cadena económica que alcanza a sectores que tradicionalmente no se identifican con la industria de la salud.
Ahora buscan al turista que no quiere regresar inmediatamente
La nueva estrategia apunta hacia un mercado diferente: los adultos mayores estadounidenses y canadienses.
La presidenta de la Coalición Internacional de Turismo Médico de Baja California señaló que el segmento de retirados y el llamado wellness representan oportunidades para generar inversión y empleo en la entidad.
La idea es desarrollar comunidades integrales en las que una persona pueda encontrar vivienda, atención médica y servicios relacionados con el bienestar.
Es una apuesta que responde también a un cambio demográfico.
Las generaciones de baby boomers están llegando a la edad de retiro y representan un mercado con capacidad de consumo y necesidades específicas de salud.
Para Baja California, la proximidad con Estados Unidos convierte a ese fenómeno demográfico en una oportunidad particularmente cercana.
El desafío no termina en los hospitales
Convertir Tijuana en un destino para retirados requiere mucho más que médicos.
La industria necesita confianza.
También necesita infraestructura, servicios, vivienda, movilidad y mecanismos que garanticen que los pacientes internacionales puedan recibir atención con estándares claros.
El propio sector ha señalado anteriormente la importancia de fortalecer la certificación y la seguridad como elementos fundamentales para mantener la competitividad del turismo médico en Baja California.
La dimensión del mercado explica por qué la apuesta resulta atractiva.
México apareció recientemente en el cuarto lugar de un ranking internacional de destinos de turismo médico para 2026, mientras Tijuana figura entre los principales destinos mexicanos considerados en esa clasificación.
Tijuana quiere que el paciente se quede
El siguiente capítulo del turismo médico podría ser menos parecido a una visita y más parecido a una mudanza temporal.
Un paciente que llega por una cirugía puede permanecer algunos días.
Un retirado que busca atención médica, bienestar y calidad de vida puede permanecer meses.
Esa diferencia transforma el impacto económico.
También transforma la responsabilidad de la ciudad.
Tijuana ya aprendió a recibir pacientes internacionales.
Ahora quiere demostrar que también puede recibir a quienes buscan algo mucho más difícil de ofrecer: un lugar donde vivir mientras cuidan su salud.
La frontera, en ese sentido, podría convertirse en algo más que una línea que divide dos países.
Podría convertirse en el puente entre un mercado de pacientes envejeciendo en Estados Unidos y una ciudad mexicana que busca convertir su infraestructura médica en una nueva industria de largo plazo.

