La expansión de la actividad turística está generando nuevas oportunidades laborales en hoteles, restaurantes y servicios, pero también expone el desafío de encontrar personal capacitado.
El crecimiento turístico suele medirse en habitaciones ocupadas, restaurantes llenos o visitantes que llegan a una ciudad.
En Ensenada existe otro indicador menos visible: los puestos de trabajo que las empresas necesitan cubrir.
Las secretarías de Turismo y del Trabajo de Baja California anunciaron este mes tres ferias de empleo en Ensenada dirigidas a perfiles profesionales, técnicos y operativos, con el objetivo de acercar trabajadores locales a sectores productivos estratégicos.
La iniciativa ocurre mientras la oferta laboral turística continúa activa.
Esta semana aparecen vacantes en Ensenada para puestos como recepción, mantenimiento, alimentos y bebidas y operación hotelera. En el Valle de Guadalupe también se solicitan perfiles de supervisión y administración hotelera.
El otro lado del crecimiento turístico
Ensenada ha cambiado su perfil durante los últimos años.
El puerto, la gastronomía, las rutas del vino y las experiencias alrededor del Valle de Guadalupe han convertido a la ciudad y sus alrededores en un destino cada vez más diverso.
Pero cada nuevo hotel necesita recepcionistas.
Cada restaurante necesita cocineros y personal de servicio.
Cada experiencia turística necesita operadores, mantenimiento, administración y personas capaces de atender visitantes nacionales y extranjeros.
El crecimiento, por tanto, no termina cuando llega el turista.
Comienza ahí.
El talento local como parte del destino
La apuesta por ferias de empleo tiene un componente que va más allá de llenar vacantes.
Las autoridades han señalado que buscan fortalecer la vinculación entre el talento de la entidad y sectores estratégicos, incorporando trabajadores locales a las nuevas oportunidades.
Eso plantea una pregunta importante para el futuro turístico de Ensenada: ¿cuánto de la riqueza generada por los visitantes permanece en las comunidades?
La respuesta depende, en parte, de quién ocupa los empleos que genera esa industria.
Un destino turístico puede atraer inversiones desde fuera, pero si buena parte de los puestos de trabajo se cubre con talento local, una mayor proporción del crecimiento puede quedarse dentro de la economía regional.
Hotelería, vino y nuevas profesiones
La naturaleza del empleo también está cambiando.
Las vacantes actuales muestran que la industria requiere desde puestos operativos hasta profesionales con experiencia en administración hotelera, servicio al huésped, ventas y operación.
En el Valle de Guadalupe, por ejemplo, algunas posiciones requieren experiencia en hotelería, atención al huésped e incluso dominio avanzado del inglés.
Es una señal de cómo el turismo de Ensenada se está sofisticando.
El visitante que llega buscando vino, gastronomía y experiencias de alto nivel también eleva las expectativas sobre quienes trabajan detrás de ellas.
El desafío que viene
Para Ensenada, atraer turistas y crear empleos forman parte de la misma historia.
La ciudad necesita que la actividad turística sea suficientemente atractiva para generar inversión, pero también suficientemente incluyente para que sus habitantes puedan beneficiarse de ella.
El verdadero éxito de un destino no se mide únicamente por cuántas personas llegan.
También por cuántas oportunidades encuentran quienes ya viven ahí.

